Todos lo utilizan, pero pocos saben su origen. Si te interesa saber acerca de quién inventó el wifi, debes seguir leyendo para entérate de la historia, sus curiosidades y algo más.

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¿Quién inventó el Wifi? La tecnología móvil más utilizada

El 9 de noviembre de 1914, (Austria) nace Hedwig Eva Maria Kiesler. Esta actriz de Hollywood, cuyo nombre cambió por Hedy Lamarr, es conocida por ser la primera en protagonizar un desnudo integral. Hecho que causó sensación y se ubicó en los momentos más distinguidos en la historia del cine.

Además, en su época, fue halagada y clasificada como una de las actrices más bellas de la industria. Pero, ¿qué tiene esto de relevante? ¡Mucho! Porque estamos hablando de nada más y nada menos que de quien inventó el wifi.

En Austria, se celebra el día del inventor todos los 9 de noviembre en honor a Lamarr.

En la década de los 30’ y 40’, Hedy Lamarr, fue causa de que las salas de cine estuviesen repletas. Y, a pesar del éxito en el 7mo arte, su carrera como inventora no saldría a la luz, sino después de muchos años.

Hedy Lamarr, quien inventó el wifi, fue muy inteligente desde su corta edad. De hecho, sus profesores la catalogaron como una niña superdotada. Tanto así, que incursionó sus estudios en la carrera de ingeniería, pero no la culminó.

De hecho, escogió como segunda opción el arte dramático, logrando convencer a su padre para matricularse en una prestigiosa escuela, donde Max Reinhadrt era el director de escena.

Los primeros papeles de Lamarr fueron en “Geld auf der Straße”, película dirigida por Georg Jacoby y apareció en cintas de producción checa y germana como: “Die Blumenfrau von Lindenau”, “Man braucht kein Geld” y “Die Koffer des Herrn O.F.”.

Éxtasis controversial

En 1932, la polémica entra en la vida de Hedy Lamarr cuando realiza el primer desnudo integral en el cine con la película “Éxtasis”, dirigida por el director checo, Gustav Machatý.

Para la época, esto ocasionó un repudio inmenso entre la audiencia y la película fue censurada a tal nivel que fue condenada hasta en el Vaticano. Sumándole la vergüenza que sintieron sus padres.

Mas adelante, Fritz Mandl, un magnate de la industria armamentística, llegaría a su vida, pero no necesariamente para mejorarla.

Cuando Mandl pide permiso al padre de Hedy, para cortejarla y luego casarse con ella. Lamarr, se casa, en contra de su voluntad, porque ella quería continuar con su carrera artística, mientras que su padre solo pensaba en que Fritz Mandl la ayudaría en encaminarse tras lo de Éxtasis.

No obstante, todo se fue derrumbando cuando su esposo, devela ser celopatía desenfrenada cuando intenta recolertar todas y cada una de las copias de la película Éxtasis. Además de demandar que Hedy Lamarr, solamente se desnudara y bañara en su presencia.

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Tabloide de noticias sobre la película.

Matrimonio infeliz

Como un ser controlador, la obligaba a que fuese su acompañante, la mayoría del tiempo posible y ésta debía pedir permiso para hacer cualquier cosa.

Vivía de muchos lujos, pero estaba prácticamente atrapada y sintiéndose como un simple y burdo trofeo. Así que, sintiéndose aburrida, decidió retomar la carrera de ingeniería.

«Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida».

Hedy Lamarr

Mientras tanto, Hedy Lamarr usó su astucia para recopilar todo tipo de información armamentística nazi que se difundía durante las reuniones de negocio a las que iba con su esposo.

Y, es que el magnate, a pesar de ser judío, estrechaba lazos con el mismísimo Hitler y Mussolini, los cuales llegaron a estar en más de una ocasión en las lujosas fiestas que se hacían en casa de Mandl.

Su esposo, era tan popular en este círculo, que fue nombrado por los distintos gobiernos facistas un “ario honorario”.

Huida

La vida de Lamarr, se volvió tan insoportable hasta que un día, durante un viaje, decidió escapar. Y lo hizo. Llegó a París. Hubo varios días en los que era acosada por los guardaespaldas de su esposo, pero pudo embarcar en el trasatlático Normandie con destino a Estados Unidos.

En el barco, conoce al productor cinematográfico Louis B. Mayer, quien le ofrece un contrato con Metro-Goldwyn-Mayer, al mismo tiempo que le aconseja a la austriaca cambiar su nombre Hedwig Eva Maria Kiesler, por otra, para evitar ser asociada con la película Éxtasis.

Entre las estrellas y la guerra

La carrera de quien inventó el wifi, en Hollywood fue muy buena, aunque hubo algunas decisiones que le impidieron alzarse con mayor reconocimiento. Por ejemplo: rechazó 2 filmes que hoy en día se consideran obras maestras: “Casa Blanca” y “Lo que el viento se llevó”.

Pero el estrellato, empezó a formar parte de su pasado cuando decide trabajar para el gobierno de los Estados Unidos, al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Esto, le permitió aprovechar la información sobre armas alemanas que sabía de las reuniones lujosas que presenció con su esposo.

Gracias a esto, la ubicaron el departamento de tecnología militar. Aquí, Lamarr se percató en la falla que tenían las señales de radio (que guiaban a los torpedos). Ya que eran muy fáciles de interceptar.

A partir de ahí, Lamarr crea, junto a George Antheil, un sistema de detección de torpedos teledirigidos de 88 frecuencias (iguales a las de unas teclas de piano). Este sistema, pudo rebotar las señales de transmisión entre las frecuencias ubicadas en el espectro magnético.

No obstante, este invento no se apreció sino hasta 1962, cuando hubo la crisis de misiles cubanos. Donde, el mismo sistema, fue capaz de interceptar las señales de comunicación y control de torpedos enemigos.

Prácticamente, se usó el método que hoy en día se utiliza para el posicionamiento por satélite (GPS), siendo este sistema, el precursor del Wifi.

La vida de Hedy Lamarr fue muy turbia después del ejército, su inteligencia se vio opacada a tal punto, que volvió al cine, pero sin conseguir buenos papeles. Se casó varias veces, tuvo problemas con pastillas y abusos de cirugía estética.

Para 1997, año en que la consecesión del Pionerr Award decide otorgarle el premio por la creación del wifi, Lamarr solo pudo decir con amargura y esepticismo: “I’ts about time” (ya era hora).

https://www.youtube.com/watch?v=um_jXHFfI6Q