No hay nada peor en la vida que tener que levantarse temprano cuando no se ha descansado satisfactoriamente, es allí cuando nos preguntamos ¿Quién inventó el despertador? Ese odioso artefacto que en ocasiones amamos, pero la mayoría del tiempo nos provoca destruirlo de un solo golpe.

quien-invento-el-despertador-1

Todos alguna vez hemos necesitado  poner nuestro reloj para despertarnos a tiempo de realizar lo que tenemos planeado, pero seguramente, al igual que las demás personas, no te has preguntado quién inventó el despertador. Sigue con nosotros, y descubre esto y mucho más sobre él.

¿Quién inventó el despertador?: Amado y odiado por muchos

Hay personas, sobre todo los adultos mayores, que son un verdadero reloj despertador, porque ya han creado el hábito de levantarse a determinada hora, que incluso lo hacen minutos antes de llegado el momento.

No obstante, también existen personas que tiene el sueño sumamente pesado, y cuando necesitan levantarse temprano les cuesta mucho trabajo hacerlo, así esté ocurriendo un terremoto en el mismo instante.

La mayoría opta por poner una alarma, ya sea en su reloj de cabecera, programando el televisor para que se encienda a la hora estipulada, o configurando una nota en su teléfono celular.

Todo esto lo podemos hacer ahora, gracias a los avances de la tecnología; pero te has preguntado ¿cómo hacían las personas para despertarse cuando no existían estas cosas? ¿Quién inventó el despertador y qué lo llevo a ello?

Si tu como la mayoría se ha hecho esta pregunta, estás de muy buena suerte, porque en este artículo te decimos quién es el personaje más amado y odiado al mismo tiempo, y a quien le recuerdan su generación entera, cada vez que suena la bendita alarma que indica que hay que levantarse.

Se cree que fue al rededor del año 1787 cuando un relojero de Harvard, Massachusetts, a diferencia del resto de las personas que vivían en su pueblo, se le hacía imposible levantarse con el cantar de los gallos; su sueño era tan pesado y placentero, que no los escuchaba ni que estuvieran dentro de su habitación.

Además, como era relojero tenia mucho trabajo, por lo que debía estar en diferentes lugares diariamente para atender a su exigente clientela.  Por ello tenía que levantarse muy temprano para que le rindiera el tiempo, y además no podía darse el lujo de llegar tarde a las citas, como si no contara con un reloj para saber la hora.

En medio de esta circunstancia su ingenio de relojero le llevó a idear un mecanismo en su reloj que le permitía accionar una campanilla para avisarle la llegada de una determinada hora; solo se trataba de una rudimentaria manecilla que colocaba a la hora que necesitaba que sonara.

Luego de varios intentos por intentar perfeccionar su invento, fue así como Levi Hutchins creo el primer reloj despertador, siendo la envidia de sus paisanos, porque colocaba su alarma a las tres de la mañana, justo antes del cantar de los gallos, por lo que era él el primero en levantarse cada día.

Aportes del reloj despertador

La precisión del invento de Levi Hutchins, quien inventó el despertador, produjo una serie de sentimientos encontrados, primero vítores por el logro obtenido, porque como te mencionamos, incluso le ganó a los gallos, que era el referente de las personas en aquel tiempo; pero tiempo más tarde se fue transformando en un poco de rabia y frustración, porque ya se comenzó a depender del tiempo para realizar algunas actividades.

No obstante, en la actualidad no hay un aparato electrónico que no cuente con un reloj en su haber, desde los televisores hasta los hornos de microondas, todos cuentan con uno, para la comodidad de las personas.

Y es que para bien o para mal, según el cristal con que se mire, todo se mide ¡desde siempre! el reloj de sol egipcio, en principio relacionado con funciones sacerdotales, el pájaro mecánico inventado por los griegos (250 a.C.), que emitía un sonido cuando subía la marea, los campanarios de las iglesias públicas repican al ritmo de la actividad de los mercaderes y artesanos, el reloj de arena para marcar la duración de las misas (siglo XVI), y la bocina utilizada por los administradores para despertar a los trabajadores en los talleres de los distritos textiles ingleses (siglo XVI).

Ahora más recientemente desde la cantidad de agua que fluye de una vasija a otra del mismo tamaño, hasta los segundo de un cuenta gotas en un hospital, todo se mide, y en todas estas cosas tiene su intervención el reloj; casi sin notarlo en muchas ocasiones, siempre no es necesario medir, calcular o incluso fraccionar el tiempo que implementaremos para algo.

Un ejemplo no muy común lo podemos evidenciar en los campos, en donde los agricultores y ganaderos necesitan criar animales, protegerlos de los cazadores, ordeñarlos, como también necesitan sembrar y cosechar, de este modo necesita conocer cómo podrán utilizar su tiempo adecuadamente para poder cumplir con sus labores diarias.

En este mismo orden de ideas, también resulta indispensable el uso del reloj, ya que  para poder establecer hábitos laborales, manejar la vida social y la personal se necesita estar al tanto del tiempo.

El tiempo de descanso, el de almuerzo, los días libres y sin duda alguna, los contratos de trabajo por el cual los empleados prestaran sus servicios en una empresa o compañía.

Asimismo el horario de clases de los niños, es allí cuando recordamos a Levi Hutchins, quien inventó el despertador, porque si no contáramos con él, seguramente nos costaría mucho más trabajo levantar a los chicos y llegar a tiempo al trabajo.

Los detractores del reloj tienen un poco de razón en odiar el despertador, porque a diferencia del reloj, este no solo marca la hora, sino que obliga e impone a accionar ante ella. Cuando tú colocas una alarma, es porque tienes algo que hacer, y una vez que esta suena, te está haciendo el llamado a la acción; nunca va ser igual al hecho de solo observar la hora, a que tu alarma suene a esa hora.