¿Cómo motivar a los estudiantes a continuar con sus estudios? Los tiempos de estudio es uno de los momentos más recordados por las personas, ya sean por buenos momentos como por malos, lo cierto es que el estudio forma parte de la sociedad actual, un baluarte en todos los años que preparan a las personas a adquirir conocimiento que usan en un futuro para tener un trabajo o para aplicarlo en su día a día.

Aunque en los últimos años, debido al mundo tan movido y ajetreado con el que se mueve la sociedad Occidental, se ha perdido el amor por el aprendizaje, desde la casa así como en las instituciones, al punto de que el estudio se ve como una obligación y no como un proceso didáctico con el que adquirimos conocimiento.

La forzosa manera de aprender

Muchas personas se mueven con el afán de graduarse, sacar un título o pasar de año como para salir del paso, pero van a la institución de manera mecánica, hacer acto de presencia y salir de ellas sin saber lo que han visto, simplemente estar ahí y aprobar, no importa la calificación o el esfuerzo que hayan hecho por obtenerlo, simplemente salir de ello.

Lamentablemente, más de la mitad de los estudiantes se encuentran en esta mentalidad, para luego salir a decir “no aprendí nada en la escuela”, “no me acuerdo de eso”, “es que el sistema educativo es…” todas estas cuestiones la vemos a diario, y es responsabilidad tanto del docente como de los representantes (y los estudiantes, en caso de ser universitarios), motivar al estudiante a obtener un título profesional.

La motivación de los estudiantes a la hora de aprender

Es muy fácil decirlo, pero aplicarlo no es tan sencillo, motivar a los estudiantes a adquirir conocimiento, no como obligación, sino como una forma recreativa, requiere de un trabajo diario, para moldear el concepto de estudio en la persona. Una de las razones por lo que se convierte en una labor complicada, es debido a todos los factores que le rodean.

Está la parte familiar, la parte personal del estudiante y las técnicas de estudio que aplica el profesor, si uno de ellos falta, es suficiente para perder todo el interés posible.

Motivar al estudio desde pequeños

Si tenemos niños menores de 6 años, ya sean nuestros hijos o como estudiantes (en caso de ser docentes en una escuela), es crucial el uso de actividades recreativas, usando todos los sentidos para que el niño se encuentre a gusto, movimiento, hablar, oír e interactuar. De esta manera estará jugando al mismo tiempo que aprende, y no se hará tediosa la hora de estudio.

Variar entre lo teórico y lo práctico

Ya sea para estudiantes de escuela, colegios o incluso de Universidad, estar con lecturas a diario hace que el estudiante pierda el interés, por lo que podemos usar prácticas antes de comenzar con el contenido, como una alternativa de visualización, que será explicada y desglosada en futuras clases, pero que ha primeras llaman la atención de una forma diferente.

Aprovechar el uso de las TIC

La tecnología forma parte de nuestro entorno, la vemos en todos los ámbitos de la sociedad, y el aprendizaje se ve beneficiada si se hace un buen uso de ellas. Las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) son todas las herramientas tecnológicas y de internet que nos ayudan a reforzar una idea.

Entra en juego todas las páginas dinámicas, imágenes, videos y software desarrollados para que los estudiantes apliquen su conocimiento a resolver problemas que se le plantean. Las TIC ayudan en cualquier nivel (preescolar, escuela, colegio y universidad) por lo que debe formar parte de cualquier plan de estudio.

Fomentar la participación de los estudiantes

Uno de los errores más comunes entre padres y docentes, es cargar con todo el peso de la clase o del aprendizaje, y que los estudiantes intervengan en evaluaciones. Si hacemos actividades diarias donde participen a través de preguntas y dinámicas, estará pendiente de lo que se explica, por lo que aumenta su interés en el tema.